BIENVENIDOS

mayo 24, 2011

Vida despues de la vida

Mientras tomábamos un café con mi amigo Carlos, me contó que los médicos le habían diagnosticado una terrible enfermedad, y que tenía pocas opciones de salir adelante.
Carlos es de esas personas a los que les cuesta creer en la existencia de Dios y todo lo relacionado con lo espiritual, es decir, le es difícil creer en lo que no se ve y menos en la vida después de la muerte.
Pensé que tenía por delante una tarea muy difícil, pero que de alguna manera me las ingeniaría para hacerle entender la existencia de Dios y la vida después de la vida.
 Se me ocurrió, que a través de algunos ejemplos, podía captar la atención de mi amigo, y comencé con una pregunta.
-¿Crees en la existencia del aire, tan necesario para nuestra vida?
-Claro, si no existiera no podríamos vivir, es muy necesario para que podamos respirar.
Vamos bien me dije.
-Entonces, sí crees que existe, ¿Por qué no me dices que forma tiene, de qué color es, podrías guardarlo en un recipiente?
Antes que me respondiera, le di otros ejemplos: Mira, le dije, en este momento estamos conversando, escuchamos nuestras voces pero no podemos ver nuestras palabras. Si miramos hacia el espacio sólo vemos el cielo, pero ¿te imaginas los miles de millones de mails, mensajes de texto, llamadas telefónicas, fotos, informaciones, que están circulando?... si fueran visibles, tal vez no podríamos ver el sol.
Carlos, con mirada de asombro, me preguntó:
 -¿Y todo esto qué tiene que ver, qué intentas decirme con estos ejemplos?
-Que aunque haya cosas que no se ven ¡¡existen!! Y aprovechando su interés, continué diciéndole:
-Así es Dios. Él es real, está en todo lugar, pero como el aire, no se ve. Sólo podemos experimentar su presencia en nuestras vidas a través de la fe. A propósito, ¿Sabes que significa esta palabra? Creer en lo que no se ve.
En ese momento mi compañero, quiso saber sobre los misterios de la vida, y me dijo:
-Muchas veces me han hablado que la vida continúa después de la muerte física. He pensado mucho sobre esto, pero me cuesta creer, porque nadie ha regresado para contarlo.
-Eso es lo que dice la mayoría de la gente, pero yo te digo que hay un gran error en esa creencia, porque hay un hombre que si volvió de la muerte y ese hombre se llama Jesús.
También dicen que ya pasaron más de dos mil años y tal vez lo que dice la Biblia no sea tan real como algunos creen. Sin embargo, creemos ciegamente en los libros que narran las vidas de Colón, Napoleón, San Martín y tantos grandes hombres de la historia de la Humanidad, que pasaron por este mundo hace cientos de años y damos crédito de todo lo que han aportado y a quienes escribieron sobre sus biografías.
¿Entonces por qué no creer que Dios vino a este mundo en la persona de Jesús para dejarnos no sólo un mensaje de vida, sino además una esperanza de vida eterna?
- Hasta aquí todo bien, pero ¿Cómo creer que la vida continúa, una vez que hayamos muerto? Yo creo que mi vida se terminará cuando me muera.
- Tu cuerpo no es tu vida, por el contrario tu cuerpo contiene la vida, esa vida que nunca deja de ser.
- Explícame, cómo es eso.
- Volviendo a los ejemplos: la vida es como una persona que vive en una casa muy deteriorada. Un día viene el dueño de un palacio y te dice: tienes que venir conmigo porque esta casa ya es muy vieja y está a punto de desplomarse. Entonces te lleva a vivir a su mansión, un lugar asombroso.
- Estoy empezando a comprender, aunque me es difícil.
- Claro, le contesté, con nuestra mente humana jamás vamos a poder entenderlo, estas cosas sólo se pueden creer y comprender a través de la fe. 
También le hice saber que si bien todos tenemos una vida, que abandona nuestro cuerpo en el momento de la muerte, no todos vamos a morar con Jesús eternamente. Sólo lo harán aquellos que tengan la convicción de que Él murió en la cruz del calvario y le hayan permitido que Él ser parte de  sus vidas.
Mi amigo, que a esta altura se había convencido de mi exposición, me hizo una última pregunta:
- Tú realmente estás convencido de esa vida en el más allá, y vives esperanzado en esta fe, pero... ¿Qué pasaría si el día que tengas que partir de este mundo, no existiese nada de lo que crees? ¿Cómo te sentirías sabiendo que perdiste el tiempo?
- Si no hay nada, habré perdido el tiempo, pero, si es cierto, habré alcanzado todas las promesas de Dios. Ante la duda, prefiero seguir pensando y creyendo como hasta ahora. De todas formas, vivir de acuerdo a los principios de Dios, nunca me perjudicará ni a mí, ni a los que me rodean. Al contrario.
-Admiro tu fe, dijo Carlos, creo que voy aplicarla. Después de todo nosotros estamos tan limitados en nuestros pensamientos que no vale la pena perder el tiempo en aquellas cosas que solo están en el dominio de Dios. Creo que es hora de comenzar una amistad con Dios y dejar de pensar humanamente.
Nos despedimos y me di cuenta que en aquel instante su cara era otra. En él había paz y esperanza, todo lo que se necesita para enfrentar las dificultades más duras de la vida.
«¿Por qué nos cuesta tanto creer en lo que Dios nos dice y nos creemos cualquier cosa que otras personas cuentan, aunque sus vidas digan todo lo contrario?»

abril 04, 2011

Alcanza tus sueños

Sé firme en tus actitudes y
perseverante en tu ideal.
Pero sé paciente, no pretendiendo
que todo te llegue de inmediato.
Haz tiempo para todo, y todo
lo que es tuyo, vendrá a tus manos
en el momento oportuno.
Aprende a esperar el momento exacto
para recibir los beneficios que reclamas.
Espera con paciencia a que maduren los frutos
para poder apreciar debidamente su dulzura.
No seas esclavo del pasado
y los recuerdos tristes.
No revuelvas una herida que está cicatrizada.
No rememores dolores y sufrimientos antiguos.
¡Lo que pasó, pasó!
De ahora en adelante procura construir
una vida nueva, dirigida hacia lo alto
y camina hacia delante, sin mirar hacia atrás.
Haz como el sol que nace cada día,
sin acordarse de la noche que pasó.
Sólo contempla la meta
y no veas que tan difícil es alcanzarla.
No te detengas en lo malo que has hecho;
camina en lo bueno que puedes hacer.
No te culpes por lo que hiciste,
más bien decídete a cambiar.
No trates que otros cambien;
sé tú el responsable de tu propia vida
y trata de cambiar tú.
Deja que el amor te toque
y no te defiendas de él.
Vive cada día, aprovecha el pasado para bien
y deja que el futuro llegue a su tiempo.
No sufras por lo que viene, recuerda que
"cada día tiene su propio afán"
Busca a alguien con quien compartir
tus luchas hacia la libertad;
una persona que te entienda,
te apoye y te acompañe en ella.
Si tu felicidad y tu vida
dependen de otra persona,
despréndete de ella y ámala,
sin pedirle nada a cambio.
Aprende a mirarte con amor y respeto,
piensa en ti como en algo precioso.
Desparrama en todas partes
la alegría que hay dentro de ti.
Que tu alegría sea contagiosa
y viva para expulsar la tristeza
de todos los que te rodean.
La alegría es un rayo de luz
que debe permanecer siempre encendido,
iluminando todos nuestros actos
y sirviendo de guía a todos
los que se acercan a nosotros.
Si en tu interior hay luz y dejas abiertas
las ventanas de tu alma,
por medio de la alegría, todos los que pasan
por la calle en tinieblas,
serán iluminados por tu luz.
Trabajo es sinónimo de nobleza.
No desprecies el trabajo
que te toca realizar en la vida.
El trabajo ennoblece a aquellos
que lo realizan con entusiasmo y amor.
No existen trabajos humildes.
Sólo se distinguen por ser
bien o mal realizados.

                            Da valor a tu trabajo,                           
cumpliéndolo con amor y cariño
y así te valorarás a ti mismo.
Dios nos ha creado para realizar un sueño.
Vivamos por él, intentemos alcanzarlo.
Pongamos la vida en ello y
si nos damos cuenta que no podemos,
quizás entonces necesitemos hacer
un alto en el camino y experimentar
un cambio radical en nuestras vidas.
Así, con otro aspecto, con otras posibilidades
y con la gracia de Dios, lo haremos.
No te des por vencido,
piensa que si Dios te ha dado la vida,
es porque sabe que tú puedes con ella.
El éxito en la vida no se mide
por lo que has logrado,
sino por los obstáculos que has tenido
que enfrentar en el camino.
Tú y sólo tú escoges la manera
en que vas a afectar el corazón de otros
y esas decisiones son de lo que se trata la vida.

"Que este día sea el mejor de tu vida para alcanzar tus sueños"

HISTORIA DE LOS MARCIANITOS

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